Establecer fuertes vínculos con los clientes es una de las mejores estrategias que se pueden aplicar para generar más ventas, no solo porque con ello consigues que tu audiencia habitual acuda a tu negocio con mayor frecuencia, sino porque también logras captar más leads calificados gracias a recomendaciones de tus propios clientes, quienes hablan bien de tus productos con personas allegadas a ellos. 

La fidelización de clientes es fundamental para garantizar el éxito de cualquier empresa. Por lo tanto, para trabajar en crear este tipo de relación cercana con tus consumidores, debes conocer cómo funciona el ciclo de vida del cliente y ser consciente de cada una de las etapas que lo conforma, para que en base a ello puedas definir tus estrategias de comercialización y alcanzar tus objetivos planteados. 

Según estudios realizados, se ha determinado que el 84 % de las empresas que operan en pro de mejorar la experiencia de sus clientes, afirman tener un aumento en sus ingresos regulares. Por lo que la interacción negocio-cliente debe ser la más cálida y satisfactoria posible. 

Contemplar el ciclo de vida del cliente puede maximizar la rentabilidad de tus esfuerzos en estrategias de marketing y ventas. Así que, si estás buscando potenciar tu negocio y llevarlo al siguiente nivel, puede que te interese leer este post hasta el final, pues en él estaremos explicando en qué consiste el ciclo de vida del consumidor y cuáles son las etapas que lo integran.

¿Qué es el ciclo de vida de los consumidores?

Este término hace referencia a la gestión de las relaciones que tienen las empresas con los clientes. Se trata de un proceso cíclico por el que atraviesan los consumidores antes, durante y después de realizar una compra. Cada etapa de este ciclo posee sus propias características que permiten evaluar el comportamiento del cliente, así como sus deseos y necesidades. 

Comprender cada una de las fases del ciclo de vida del consumidor ayuda a mejorar los servicios de la empresa, puesto que recopilan mayor información sobre los clientes y lo que estos esperan recibir para sentirse satisfechos y contentos con la marca. 

En otras palabras, podríamos decir que el ciclo de vida del cliente se encarga de medir y evaluar la interacción que tiene un usuario desde que establece el primer contacto con la empresa hasta que adquiere un producto o servicio de la misma. Lo que lo convierte en una herramienta de valor para trabajar en la fidelización del cliente y a su vez mantener la competitividad de la compañía en el mercado.

¿Qué importancia tiene conocer el ciclo de vida del cliente?

Estudiar el ciclo de vida de tus clientes te servirá para hacer crecer tu emprendimiento y llevarlo al éxito. Conocer cada una de las etapas que lo conforman te permitirá analizar los aspectos que tus clientes toman en cuenta a la hora de apostar por un producto, indicándote los cambios que debes realizar en tu embudo de ventas para obtener mejores resultados. 

Es importante que no ignores o subestimes alguna de las fases del proceso, ya que podrías poner en riesgo la satisfacción de tu clientela en el futuro, lo que a largo plazo se traduciría en una pérdida de ingresos. 

Contar con un ciclo de vida de clientes sólido puede ayudarte a construir una relación cercana y fuerte con tu audiencia, consiguiendo nuevos defensores de marca que se encarguen de recomendar tus productos a familiares, amigos y demás conocidos. Asimismo, es importante hacer uso de otras herramientas con las que se puedan medir los resultados obtenidos en cada una de las etapas del ciclo, ya que esto facilitará el hecho de abordar las brechas competitivas en los productos y servicios.

Algunas de las métricas mayormente utilizadas por las empresas para medir el éxito de cada etapa son las visitas al sitio web, impresiones, información de contacto, búsquedas de marca, tasa de conversión de clientes, tasa de cierre de ventas, tasa de renovación, índice de satisfacción del cliente, entre otros parámetros. 

El seguimiento de estas métricas puede llevarse a cabo en periodos mensuales, trimestrales, semestrales e incluso anuales. De igual forma, la comparación de las métricas empresariales con las de la competencia, puede ayudarte a abordar las brechas competitivas en los productos y ofertas de servicios. 

Esto te permitirá saber si necesitas modificar algún aspecto en el funcionamiento de tu empresa, ya sea en el servicio de asistencia o en los métodos de pago como incorporar opciones más actualizadas como pagos con QR, entre otros. De forma que puedas mantener la posición de tu empresa como una de las mejores opciones del mercado. 

¿Cuáles son las etapas del ciclo de vida del cliente?

El ciclo de vida del consumidor se encuentra compuesto por cinco etapas principales, como lo son el alcance, la adquisición, la conversión, la retención y la fidelización. A continuación, te mostraremos a detalle en qué consiste cada una, para que comprendas cómo funciona el proceso. 

Etapa 1: alcance

En esta fase inicial del ciclo, el potencial cliente descubre la existencia de la empresa, ya sea porque le han compartido alguna publicación de la marca en redes sociales o ha sido recomendado por un cliente. Y aunque puede que en un principio el usuario no manifieste una necesidad inmediata por adquirir el producto, contar con la asesoría adecuada por parte de los promotores de venta durante el proceso de compra puede hacerlo cambiar de opinión y considerar mejor la oferta, lo que lo llevaría a la siguiente etapa.  

Etapa 2: adquisición 

En la fase de adquisición el prospecto comienza a interactuar con la empresa y comprender en qué se basa el concepto de marca. Por ello, es importante que tu equipo de trabajo le ofrezca la información que solicite en el momento, ya sea respecto a los precios, promociones, características de productos, entre otros aspectos, la idea es brindar el contenido más relevante que despierte intereses de compra para concretar la transacción. 

Etapa 3: conversión 

En este punto, el prospecto ha pasado a convertirse en cliente, tras haber adquirido algún producto o servicio. Aunque pudiera parecer que el trabajo ha sido logrado con éxito, lo cierto es que aún que un largo camino por recorrer, puesto que se deben identificar los puntos clave que llevaron a la persona a realizar la compra. De esta forma se podrán seleccionar las estrategias que mejor funcionaron para convencer al cliente e implementarlas en otros prospectos, así como realizar análisis para predecir qué otras cosas podrían gustarle en función de lo que compró la primera vez.

Etapa 4: retención  

Los clientes que llegan a esta etapa son aquellos que han demostrado cierto interés en la marca, probando otros productos y servicios, lo cual podría ser un indicativo de que se trate de un cliente fidelizado. Por ello, debes centrarte en crear una estrategia que contribuya a aumentar su nivel de satisfacción, lo que a su vez incrementaría el valor de la venta. 

La retención de clientes es una estrategia más económica y fácil de llevar a cabo que el hecho de conseguir clientes nuevos, por lo que debe ser tomada como una etapa de gran importancia. 

Etapa 5: fidelización  

Por último, tenemos la etapa de fidelización, la cual consiste en mantener la lealtad del cliente satisfecho. Para ello, debes trabajar en garantizar su bienestar y confort, de forma que deseen continuar acudiendo a tu empresa y mejor aún, que quieran por voluntad propia ser parte de tus colaboradores de marca, recomendando tus productos a otros conocidos. 

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